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Obstetricia

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«Dios brindó a la mujer el don de la maternidad y la dicha de poder dar vida a un nuevo ser… la unión entre un espermatozoide y un óvulo y la posterior anidación en el útero marcan el comienzo de una nueva vida. Así, durante nueve meses se producirán grandes cambios, que darán origen a un ser humano único e irrepetible»

¿Cómo se produce un embarazo?

El ciclo menstrual se inicia junto a la menstruación. Coincide con la secreción de hormonas de la glándula hipófisis (FSH y LH) que estimulan el crecimiento de los folículos ováricos en cuyo interior está el óvulo. Al crecer el folículo va produciendo estrógenos los que estimulan el crecimiento del endometrio (la capa más interna del útero) para prepararla para la anidación del embrión. También los estrógenos estimulan la secreción de una mucosidad como clara de huevo por el cuello uterino. Cuando el folículo llega a un tamaño adecuado, la hipófisis secreta otra hormona (LH) que induce la ovulación.

El folículo se rompe liberando el óvulo el que es captado por la trompa de Falopio. Una vez ocurrida la ovulación, la estructura que queda del folículo (cuerpo lúteo) comienza a producir progesterona, hormona que inducirá una transformación del endometrio lo que favorecerá la anidación del huevo. Si la mujer ha tenido relaciones con un hombre fértil, éste habrá depositado en la vagina un gran número de espermatozoides móviles. Estos espermatozoides entran en contacto con la mucosidad del cuello del útero e ingresan rápidamente al cuello desde donde pasan a la cavidad uterina y posteriormente a las trompas de Falopio donde encontrarán al óvulo, produciéndose la fertilización.

El óvulo fecundado, que ahora se llama embrión, inicia un viaje por la trompa para llegar al útero unos 4-5 días después. A las 48 horas de llegado al útero, este se implanta es decir entra en contacto íntimo con el endometrio. Posterior a la implantación, la parte de éste que originará la placenta produce una hormona llamada gonadotrofina coriónica la que mantendrá funcionando el cuerpo lúteo para evitar una menstruación y la pérdida del embarazo. La detección de esta hormona permite hacer el diagnóstico del embarazo. Esta detección puede hacerse por medio de un examen de orina o una muestra de sangre.

Normas de higiene durante el embarazo

No fumar

No fumar: el monóxido de carbono del cigarrillo es un veneno que atraviesa la placenta y que, al combinarse con la hemoglobina del feto, hace que disminuya la capacidad de trasportar oxígeno, produciendo la desoxigenación fetal. La reducción del peso al nacer es directamente proporcional al número de cigarrillos fumados. La nicotina reduce la circunferencia cefálica y la longitud del cuerpo.

No automedicarse

No automedicarse: el consumo indiscriminado de medicamentos es nocivo. Durante el embarazo las drogas que consume la madre pasan en cierta proporción al feto pudiendo provocarle daño; por lo tanto, sólo el médico tratante está capacitado para indicar los fármacos adecuados.

Evitar las tinturas para el cabello

Evitar las tinturas para el cabello, las mismas son absorbidas por la piel y pasan por la placenta, ciertos estudios indican que pueden ser causales de defectos congénitos.

No ingerir Alcohol

No ingerir Alcohol: El alcohol puede aumentar el riesgo de aborto; además de retardo de crecimiento intrauterino. Y en algunos casos presentar temblores e irritabilidad neonatal y aumento de malformaciones en el feto.

Salud en el embarazo:
Para asegurarse un embarazo exitoso y sin problemas, se debe efectuar el control médico prenatal. Si bien el embarazo no constituye una enfermedad, la consulta al médico gineco – obstetra durante la gestación significa un mejor control y conocimiento de cómo se desarrolla el embarazo. El mismo debe efectuarse desde el inicio de la gestación y como mínimo una vez al mes. Se debe poseer una suficiente información con respecto al proceso del embarazo, parto y puerperio. Los espacios que deja la falta de información son ocupados por mitos y leyendas que, agregados a una falta de preparación física predisponen al descontrol y por ende a las complicaciones durante el parto.

Cuidados especiales en el embarazo

Cuidado de mamas

La limpieza de los pezones y areolas debe ser hecha con agua tibia, en lo posible sin utilizar jabón. En la areola se encuentra la desembocadura de unas glándulas que segregan un material sebáceo necesario para la limpieza y lubricación de la areola y el pezón. Este material no debe ser removido por jabones o productos químicos, pues pueden predisponer a las grietas del pezón durante la lactancia. El aire caliente, por ejemplo, con un secador de cabello sobre el pezón y la areola tiene un efecto protector. Se recomienda el uso de cremas con vitaminas A y E sobre el pezón, pero no sobre la areola, acompañado por una suave tracción del pezón dos o tres veces por día, esto permitirá preparar los delicados tejidos para una vigorosa succión del recién nacido. Se ha comprobado que con estos simples procedimientos la incidencia de dolor o grietas en el pezón durante los primeros días de la lactancia se reduce significativamente.

Cuidados de piel

Para evitar las estrías atróficas es aconsejable untar, por las noches, cremas humectantes que contengan vitaminas A y E sobre la piel del abdomen y muslos. Se recomienda la ducha diaria de agua templada. Los baños de inmersión no se aconsejan.

Profilaxis de las várices

No usar ligas, evitar el exceso de peso. No permanecer de pie durante tiempos prolongados.

Higiene bucodental

Desde el comienzo de la gestación se debe concurrir a la consulta odontológica pues las infecciones bucales pueden ser origen de serias infecciones puerperales.

Plan de vacunación

Sólo se administra durante el embarazo la vacuna antitetánica en la semana 24 y 28 de gestación.

Actividad física

La actividad física habitual puede mantenerse, excepto en los casos en que la misma demande un esfuerzo excesivo. Caminar favorece la circulación sanguínea. Es importante no permanecer de pie durante periodos prolongados.

Higiene de los genitales

Los genitales externos y regiones vecinas deben lavarse diariamente con agua y un jabón antiséptico suave. Los lavados internos (vaginales) solo se efectuarán bajo prescripción médica.

El reposo

Ha de ser de 8 hrs. por la noche y de 1 a 2 hrs. por la tarde (la relajación es muy beneficiosa, aunque no se duerma). Se aconseja utilizar cama dura y dormir en habitaciones ventiladas.
La gimnasia es conveniente si el médico la autoriza. Las relaciones sexuales pueden mantenerse durante toda la gestación.
Los viajes no exponen al aborto o al parto prematuro, pero es conveniente evitarlos en los 3 primeros meses y en fecha próxima al momento del parto.

Se recomienda utilizar ropas holgadas, sostenidas desde los hombros, y zapatos anchos con tacos bajos.
Las tareas de jardinería deberán efectuarse con guantes y se deberá evitar la manipulación de los excrementos de los animales domésticos, en especial del gato.

Síntomas habituales en el embarazo

Nauseas, trastornos gástricos, zumbidos, mareos, pequeños malestares en el bajo vientre, son síntomas habituales que se llegan a presentar durante el embarazo.

Piel:Suelen aparecer manchas. Los sitios más frecuentes son: cara (frente, mejillas, nariz y labio superior); abdomen, donde la línea blanca mediana se transforma en parda; las cicatrices operatorias se acentúan.

Estrías cutáneas: Pueden aparecer en la piel del abdomen, mamas y cara externas de los muslos.

Venas: Se pueden observar dilataciones venosas (varices) en la cara externa de los muslos y piernas, como así también en la vulva. Frecuentemente se pueden presentar hemorroides (varices en el ano), que se manifiestan por dolor y sangrado anal o al defecar. Las mismas pueden ser tratadas médicamente; por lo tanto, deberá consultar ante cualquier molestia. En el último trimestre se pueden manifestar estados de acidez, constipación, meteorismo (gases), ante lo cual es conveniente consultar al médico. En las primigestas (primer embarazo) el abdomen es menos prominente que en las multigestas.

Signos de alarma: Durante toda la gestación siempre deberá consultar a su médico ante la presencia de pérdida de sangre o líquido por los genitales y flujo vaginal excesivo.
Durante el segundo y tercer trimestre la presencia de contracciones rítmicas también será motivo de consulta. Debe recordar que las contracciones aisladas son comunes en la segunda mitad del embarazo.

Dieta: El incremento de peso durante el embarazo deberá estar comprendido entre 9 y 12 kg. La obesidad durante la gestación puede originar algunas complicaciones como, hipertensión arterial, edemas, varices, diabetes y dificultades durante el parto. Para evitar el sobrepeso es conveniente no consumir, pan común, masas, frituras, pizza, carne de cerdo, fiambre, fritos, condimentos, picantes, mariscos, bebidas azucaradas, helados y golosinas.

Se sugiere seguir una dieta elaborada por una nutricionista. En la misma encontrará una dieta equilibrada con las calorías necesarias y con alto valor nutritivo.

Las carnes deberán ingerirse bien cocidas y con respecto a las verduras se deberá prestar especial atención en su lavado. Estas medidas previenen el contagio de la toxoplasmosis, enfermedad parasitaria cuyo agente cumple su ciclo vital en el gato eliminando su forma infectante en la materia fecal del mismo.

Procesos del Embarazo mes a mes

Primer mes: Los primeros latidos

Una vez instalado en el útero materno el embrión comienza su desarrollo. Aunque en un principio es solo un grupo de células, durante la segunda semana de gestación aparece una marca oscura en la parte posterior del embrión, marcando la posición de la médula espinal. En la tercera semana comienzan a formarse todos los órganos y hacia el final de esta semana el corazón comienza a latir.

El bebé ya tiene cabeza y tronco. El tubo neuronal, a lo largo de la espina, está cerrado y formará el cerebro. Se esbozan unas pequeñas yemas que serán los brazos y piernas. Así también las células que conformarán el hígado comienzan a producir la sangre del embrión.

Entrando a la cuarta semana de gestación ya tiene 4 milímetros de largo y pesa 1 gramo. Aun cuando la madre no sospeche acerca de su nuevo estado, su cuerpo comienza a cambiar. El útero inicia su expansión, cesa el ciclo ovulatorio y los ovarios generan mayor cantidad de progesterona.

Es frecuente en las mujeres el aumento de volumen de los pechos y el oscurecimiento de la aureola, acompañada de una mayor sensibilidad en los pezones. Asimismo, los cambios en el útero aumentan la necesidad de orinar, junto a una sensación de nauseas, fatiga y sueño suelen ser habitual en los primeros meses del embarazo, acompañada de una sensación de vacío de estómago y acidez, también síntomas muy frecuentes.

Segundo mes: Su tamaño se triplica

Esta etapa se caracteriza por un desarrollo extremadamente veloz, ya que el feto triplica su tamaño. Los rasgos comienzan sutilmente a dibujarse. El corazón late a 170 pulsaciones por minuto, dos veces más rápido que el de un adulto. Su cabeza todavía es muy grande en comparación con el cuerpo, y está inclinada hacia delante sobre el pecho. El cuerpo comienza a estirarse y elongarse. El embrión puede responder al tacto, aunque aún la madre no puede percibir sus movimientos.

Hacia fines de este mes mide entre 2,2 y 3,3 centímetros y pesa aproximadamente 4 gramos. El cerebro crece, se empiezan a formar brazos y piernas, tiene ojos, pero aún no párpados. La boca, el intestino y estómago se desarrollan rápidamente, pero aún no están en funcionamiento. En la madre se nota un ensanchamiento de la cintura. Es probable que continúen las náuseas, mareos, fatiga y cansancio..

Tercer mes: su presencia es evidente

Al comenzar el tercer mes el embrión pasa a llamarse feto. Empiezan a formarse los párpados, las cejas, el hígado, se delinea la boca e incluso las uñas crecen en sus pequeños dedos. También comienza a desarrollarse la mayoría de las articulaciones, aparecen los primeros cartílagos y costillas. La sangre circula entre el feto y el útero; y comienza a funcionar la placenta.

Su corazón funciona de manera completamente autónoma. Realiza sus primeros reflejos de succión, a veces puede tener hipo y frecuentemente traga líquido amniótico. Aparecen los riñones del pequeño y empieza a evacuar orina en el líquido amniótico. Así también, la glándula tiroidea está formada y secreta hormonas. Sus órganos genitales empiezan a crecer y al finalizar este primer trimestre es posible en algunos casos identificar su sexo. Mide aproximadamente 16 centímetros y pesa alrededor de 14 a 20 gramos. Al final de este mes, el bebé está completamente formado y la piel se recubre de un fino vello llamado lanugo, que lo protege. La madre puede subir uno o dos kilos de peso y el útero crecerá hasta sobrepasar el límite de la pelvis.

Cuarto mes: Oye la voz de la madre

En el cuarto mes el feto ha aumentado de peso considerablemente. Su aparato digestivo empieza a funcionar y los dedos de manos y pies aparecen completamente formados. Aparecen las uñas e incluso es posible identificar sus huellas dactilares. También es posible en la mayoría de los casos conocer el sexo del bebé, aunque es necesario que esté en una postura adecuada.

El cabello empieza a crecer y la glándula tiroides, que se había empezado a formar en el segundo mes de embarazo, comienza a funcionar y a producir la hormona tiroidea, que asegura en estos momentos el crecimiento del bebé. Puede hacer sus primeras expresiones como fruncir la frente, hacer muecas y ponerse bizco.

Las retinas son sensibles a la luz que traspasa el abdomen de su madre. Los huesos pequeños del oído medio vibran y algunos primeros sonidos son audibles hacia el final de la semana 16 de gestación. Los pulmones continúan su desarrollo y el feto respira líquido amniótico, recibiendo el oxígeno a través de la placenta. El desarrollo celular de su cerebro es impresionante, cada minuto produce cerca de 100.000 neuronas.

Al concluir este mes alcanzará cerca de 22 centímetros de largo y pesará unos 100 gramos. En la mayor parte de las embarazadas desaparecen las náuseas y los vómitos. Persiste el estreñimiento, la tendencia a la acidez de estómago y flatulencia. Pueden aparecer venas varicosas y hemorroides, así como hinchazón de los tobillos.

Quinto mes: el sexo se define

El feto ya mide cerca de 28 centímetros y pesa aproximadamente 300 gramos. El cerebro y la médula espinal completan en esta etapa de gestación su desarrollo. Dependiendo del sexo del feto se genera el útero o la próstata. A partir de la semana 20, se forman las cuerdas vocales y la piel se cubre de una sustancia blanca y espesa llamada vernix caseosa, que le sirve de protección dentro de su ambiente líquido.

La mayoría de los dientes ya tienen lugar en las mandíbulas y ya está dotado de unos diminutos pero completísimos tímpanos que le permiten oír el latido de su corazón y el ruido de su propio cuerpo al golpearse contra la pared uterina. Deja, por tanto, de vivir en silencio. También puede escuchar los sonidos externos al útero y responder con movimientos a ritmos y melodías. En este punto, la madre puede sentir los movimientos del bebé ya que se ha vuelto muy activo.

Durante este mes las células nerviosas han completado su dotación al cerebro. El nuevo ser nunca tendrá tantas neuronas como ahora. Su corazón presenta una frecuencia de 140 a 150 latidos por minuto en promedio. La madre tendrá el vientre redondeado y persiste el estreñimiento, hinchazón de pies y tobillos.

Sexto mes: abre sus ojos y duerme

En este mes se calcula que puede producir unos cincuenta movimientos por hora. Sus pataditas se pueden sentir en la parte superior del vientre, en la inferior y en los laterales. Su piel ya no es transparente, pero sí muy delgada y rojiza porque la cantidad de grasa es todavía insuficiente. Mide 35 centímetros y pesa alrededor de 880 gramos.

Sus rasgos faciales ya están definidos y durante la semana 22 abre sus ojos y tiene ciclos de sueño y vigilia. Es en esta etapa cuando las células cerebrales, que controlan el pensamiento consciente, tienen una importante maduración.

Ya empieza a definirse la forma final que tendrá la columna vertebral, con sus 33 anillos, 150 articulaciones y 1 000 ligamentos. Para poner a punto todos los huesos, músculos y posibilidades de movimiento, el bebé practica diariamente una larga y elaborada tabla de ejercicios que, además de puñetazos y patadas, también incluye movimientos respiratorios. Durante esta etapa la madre manifiesta dolor de espalda, que puede mejorar con ejercicios adecuados.

Séptimo mes: preparando sus órganos

Ya mide 39 centímetros y pesa 1,5 kilos aproximadamente. Se puede decir que el feto está completo, pero todavía es importante perfeccionar algunas funciones y órganos. Los pulmones, por ejemplo. El bebé podría respirar si naciera en este momento, pero sus órganos están inmaduros a pesar que el sistema nervioso controla la función respiratoria.

Los párpados están totalmente formados y puede abrirlos y cerrarlos. Su piel ya no está arrugada porque bajo ella, que todavía presenta un color rojizo, se ha formado una considerable capa de grasa. Por otra parte, el volumen del líquido amniótico ha empezado a disminuir, ya que el feto cada vez ocupa más espacio en el útero, lo que le impide moverse tanto como hace unos meses.

La madre generalmente manifiesta dificultades para encontrar una postura cómoda al dormir. Siente dolor en la parte inferior del abdomen. Sus pechos comienzan a secretar una sustancia acuosa llamada calostro, que puede salir en pequeñas cantidades y que será luego del nacimiento el primer alimento del recién nacido.

Octavo mes: en la etapa final

El bebé está completamente desarrollado. Cada día aumenta de peso, pudiendo llegar a subir 200 y 250 gramos en una semana. La grasa continúa acumulándose, lo que produce que la piel del feto pase de roja a rosada. Mide cerca de 44 centímetros y pesa 2, 150 kilos.

El pelo en la cabeza sigue creciendo y al final de sus dedos, allí donde terminan las huellas dactilares, ya se han formado unas diminutas uñas. A excepción de sus pulmones, que están preparándose para nacer, todos sus órganos vitales están formados. Es sensible a la luz y puede contraer y dilatar el iris. También abre o cierra los ojos en función de si está dormido o no. Si es un niño, sus testículos ya han descendido a su lugar definitivo en el escroto y si es una niña sus labios menores son ya muy prominentes.

En cuanto a su sistema inmunológico, en este mes empieza la transmisión de anticuerpos vía placenta. Está desarrollando defensas para luchar contra ciertas infecciones. En esta etapa el feto traga buena cantidad de líquido amniótico, lo que le hace orinar hasta medio litro al día.

Es probable que el feto voltee cabeza abajo y encaje su cráneo en la pelvis de la madre, preparando su posición para el parto. Si esto no sucede no hay razones para preocuparse, ya que algunos lo hacen en el último momento. Durante este mes se producen las llamadas contracciones de Braxton y Hicks, especie de práctica que realiza el útero antes del parto. Estas son leves, no duran más de treinta segundos y puede que la madre ni siquiera las perciba.

Noveno mes: La hora de nacer

Ya se encuentra totalmente formado y ha alcanzado la madurez que le permitirá vivir en el mundo exterior. En esta etapa se acomodará en la parte baja del abdomen, en preparación para el nacimiento, y aunque puede parecer menos activo, es capaz de realizar más de 200 movimientos diarios. Está ganando peso a un ritmo de 30 gramos diarios. Pesa alrededor de 3,5 kilos y mide entre 48 y 52 centímetros. El perímetro de su cabeza es casi la longitud de su abdomen.

A esta altura de la gestación, el lanugo – vello que cubre su cuerpo – está desapareciendo y el unto sebáceo – fina capa grasa en su piel – le servirá para permitir el deslizamiento del bebé en el canal del parto. Su cráneo no se ha osificado del todo y presenta fontanelas y suturas que terminarán por cerrarse meses después del nacimiento.

Su sistema inmunológico todavía no está completo y recibe de la madre los anticuerpos a través de la placenta. Sus intestinos han comenzado a producir una sustancia llamada meconio, su primera feca, la misma que se eliminará después del nacimiento.

Durante el último trimestre la madre puede sufrir dolores de espalda, acidez estomacal, inflamación en los tobillos, o falta de aire. Todos estos males pasarán, una vez que comience el trabajo de parto y finalmente su hijo nazca.